Parque Natural del Señorío de Bertiz | Un bosque de cuento en el corazón del Bidasoa

Ideal para: Paseos tranquilos, excursiones en familia, amantes de la botánica y senderismo de bosque.
Destaca por: Su espectacular jardín botánico histórico, la enorme frondosidad de sus hayedos y el encanto de sus construcciones de época.
Ubicación: Pirineo navarro (Comarca de Baztán-Bidasoa). A 35 minutos de Amarena.

El bosque que se detuvo en el tiempo

Entrar en el Señorío de Bertiz es como cruzar la puerta a un bosque que parece sacado de una leyenda. Con sus más de dos mil hectáreas de pura naturaleza a orillas del río Bidasoa, este rincón es un auténtico refugio. Al adentrarte bajo la sombra de sus hayas y robles centenarios, te das cuenta rápido de que aquí el tiempo marcha a otro ritmo. Es un espacio denso y acogedor donde el verde lo inunda absolutamente todo, un lugar ideal para resetear la cabeza, respirar hondo y olvidarse del móvil.

Lo más curioso de este parque es que su nivel de conservación tiene nombre y apellidos. Su historia está ligada a Pedro Ciga, un enamorado de la naturaleza que compró la finca a finales del siglo XIX. Cuidó el entorno con muchísimo mimo durante décadas para, en un gesto increíble, dejárselo en herencia a todos los navarros. Gracias a esa decisión, hoy podemos caminar por un territorio que mezcla el bosque autóctono salvaje con el toque romántico de un jardín lleno de especies traídas de medio mundo.

¿Qué hacer en el Señorío de Bertiz?

El plan estrella nada más llegar, y que gusta un montón si vas con críos, es perderse por el Jardín Histórico. Es una especie de museo al aire libre lleno de rincones mágicos, templetes y árboles altísimos que da gusto recorrer sin prisas. Ahora bien, si tienes ganas de darle un poco de caña a las piernas, el parque esconde una red de senderos que se meten de lleno en la espesura. La joya de la corona es la ruta que sube hasta el Palacio de Aizkolegi, en lo más alto del monte; un buen pateo que compensa de sobra por las vistas.

Además, su situación en el mapa te viene de perlas para exprimir el fin de semana. Al salir por la puerta, tienes a la vuelta de la esquina la Vía Verde del Bidasoa para dar un paseo en bici sin apenas desnivel. Y a un paso en coche, puedes plantarte en los pintorescos pueblos del Valle de Baztán o dejarte caer por las misteriosas cuevas de Zugarramurdi y Urdax.

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